I
La AFIP clausuró mi corazón
por evasión de impuestos,
Centro Anticultural de vicio
y pasión, de ambición y gloria.
¿Dónde cantarán ahora los ángeles?
Divinas criaturas en portaligas negros.
Cesó la música post punk,
los chelos quedaron abandonados;
el micrófono, aún con flujo,
posa sobre el suelo la palabra muerta.
¿Dónde esnifarán ahora los ángeles?
La AFIP clausuró mi corazón
por evasión de impuestos,
y yo los mandé a la mierda:
ahora vago sin corazón por la tierra.
II
Sobre la ciudad cae la tarde grafiteada,
una herida en el cielo se abre;
un rayo de luz, una navaja solar.
Sangra iluminaciones púrpuras
sobre mi pupila dilatada,
exhalando sonidos de otro mundo,
en una tarde húmeda que se derrite.
Es la hora de tomar el té,
y cuando sea de noche
una danza bajo la nieve,
¿Chopin, Schubert, Shostakóvich?
Por vos bajé la luna y la hice polvo.
Es la hora de danzar,
de ser dioses por un día,
de tomar el té, y otra cosa...
III
Mi amor no tiene pertenencia,
es una sombra prostituida
en los callejones oscuros del deseo.
Mi amor no tiene pertenencia.
Sin embargo, ¡ay!, sin embargo,
yace silencioso entre tus manos,
entre tus manos mojadas y blancas.
Sin embargo muere en el crepúsculo
y renace altivo en la mañana,
arrogante, colmado de nuevos deseos.
Caliente, dador de luz y vida,
Resplandece oculto en mi pupula apagada,
clamando tu voz y tu piel, tu sudoración,
tu temblor y tu suspiro, tu gemido...
tus ojos viendo el horizonte arder,
tu olor de hembra pálida y misteriosa,
tus latidos fundidos con los míos
en esa declaración de guerra que es el Amor.
Guitarras eléctricas suenan en mi sangre
que brota hacia la esperanza corrompida
como pájaros escarlatas hacia la llama;
mis manos delicadas te recuerdan...
Mi piel cálida te sueña,
una nueva forma de amar me invade,
estamos siendo atacados
por sensaciones que vienen de lejos,
extranjeras que pretenden habitarme,
colonizar mi cuerpo,
extender su imperio hacia el tuyo...
¿Es esto una invasión? O acaso:
¿Estamos aconteciendo
la liberación de los instintos?
¿La liberación de las bestias oprimidas
que en las noches más negras
le aullan cantos desgarradores a la luna?
IV
Mi silencio es un grito en la noche.
Mi silencio enamorado
es un grito en el día,
ecos del pasado
y estruendos en el presente,
señales de humo para el mañana,
misivas selladas con sangre,
papeles destrozados en una botella,
sobre ese profundo tiempo
celeste y azul, esplendente al mediodía,
y absolutamente negro por la madrugada.
Mi silencio es un imposible.
Mi silencio amante
es también la palabra y la caricia,
es una apología a la libertad,
es una exclamación tierna de cariño;
un asesinato de la idea
sobre formas que no existen.
Es la práctica, el anti ideal,
el quehacer sobre la posesión
delimitada por una tiza.
Es una danza en la oscuridad,
en la escena del crímen,
bajo un cementerio de estrellas
como espectadoras inertes
de un nuevo nacimiento:
un amor con las puertas de la jaula
abiertas.
.