רזיאל
1° Es imposible abandonar la tristeza... Mientras más arriba, más abajo; mientras más abajo, más arriba. Sondear el cielo es conocer también el infierno. Sumergirse en el infierno es también conocer el cielo.
2° He estado tanto solo todo este tiempo... Así nacemos. Así morimos. Nada existe realmente. La eternidad... La soledad. Nada existe realmente.
3° En esos días festivos donde sólo suena basura, mi alma sufre. Todos se esfuerzan por destrozar la belleza. Me deprimen sus días de farsa. La lejanía en reuniones falsas, la esclavitud de todos los critales rotos...
4° Ya no existe la inmortalidad. Todo era un sueño. Morir y nada más. Con una sonrisa en el rostro mirando la Luna... Sabiendo que no hay nada más. Y que luego caemos al olvido eterno. Nada absoluta. Todo negro. Todo silencio.
5° Sin emabrgo aún extrañamente me alegra que las pocas personitas que quiero aún crean en los sueños. Que todavía exista gente que crea en la esperanza. Son jóvenes. Me dan ganas de abrazar a las personas que todavía tienen corazón, porque aún desde la sombra, amo la luz.
6° Todas las luces están apagadas aquí. Sólo la luz artificial del monitor, ilumina mi rostro pálido. Mi cuarto suele ser como una cueva, soy algo así como un ermitaño... Sin embargo no temo salir. Ni descender de la montaña, como el Sol.
7° Todavía amo. En otro tiempo, tu corazón me hubiera enternecido, hoy sé que sólo es una ficción. Todos lo son. La belleza eterna... Y eso que la eternidad es basura.
8° ¿No es tan divertido, verdad? Ser similar a un personaje. A alguien que no existe. A mucho nos cautiva una Ayanami Rei, pero es falsedad. Muchos no la soportarían. En la vida real. Sólo unos poquísimos la apreciaríamos con afecto. ¿Piensas que por eso la vida real es aburrida? Te estoy diciendo que en la vida real no la soportarías; por eso te sumergís en el mundo de la ficción. El ostracismo. Ustedes hacen la vida aburrida. He bajado apenas un instante la mirada a las sombras, y ya me percibes frío y distante. Apenas un ratito bajo la mirada a las llamas del infierno, y ya percibo tu incomodidad. ¿Y te crees poder lidiar con Ayanami? Ella sólo te causaría dolor... Y Amor. No deseo. Amor. Ten el valor de comprender el autismo y la alexitimia. No sólo te conformes diciendo que amas la existencia trágica, porque eso gusta creer. Soy un Ángel y estoy listo para ver arder el mundo. Ahora entiendo mejor que nunca la necesidad del Apocalipsis, no de la revelación, del fin del mundo.
9° Si tan sólo todo el mundo supiera ver la belleza que encarnan todas las cosas... El segundo de cada instante... Aún sabiendo que todo muere.
Fluye el río, caen las hojas y nadan los peces... libres sólo bajo el agua. Algunos son dorados, otros son plateados, de distintos colores como si un pintor los hubiera pintado, como si de algún arco iris hubierase él inspirado. Sus ojos azules no podían ver el mar... así que cerró los ojos y en él dejóse caer. Y allí fué que en un instante y para siempre, verdaderamente libre fué.
viernes, 25 de diciembre de 2015
miércoles, 4 de marzo de 2015
XIII
La serpiente amada
A A. I.
Cubre de sombra mis besos, salpicándolos de magma;
Sos, a mis ojos, belleza, animal sagrado y tierno,
Bestia divina que supo atravezar una rosa
En mi corazón ardiente, derramando tanta sangre,
Como lágrimas arrojó Michivevá tras la muerte;
Allí florece, tierra fértil, el pecado en el infierno.
Contempla el deleite mágico, bajo el rojizo escarlata,
De las antiguas pirámides, al Oeste, erguidas y altivas,
Mi diamante vanidoso henchido en sangre y deseo;
Cuando sobre tu frente frágil, brilla la corona egipcia,
Tiembla el Sol ante el reflejo, potente, de tu corona.
Sacerdotisa de Amor, Diosa de todas Pasiones,
Sé mi Gran Esposa Real, seré Aquí tu faraón,
Sacra tierra de ilusiones, será dulce lecho copto;
Y Allí, nos, sólo cual dioses, reinaremos en el Cielo.
Así, con una sangrienta sonrisa, una caricia te esboza;
Mi Iniciación al Amor: tu Beso, tu succión súcuba,
Tu abrazo, perla rubí, húmedo de carne y hambre
Por todas cosas del mundo, ánima saciada jamás.
Serpiente emplumada con la pureza de los ángeles,
Cuyas plumas encandilan, límpidas, mi grácil vista;
Escribo justo a tu lado, privado de toda suerte,
Cual Dike, mas no sentencia, sino que: nuestro Destino.
Es así como oscilamos, descarriados, en el cosmos;
Estrellas perdidas como lágrimas al vil vacío,
Tiñendo de luz el sueño, anhelando el infinito.
Aún cuando los incrédulos te sospechaban mentira,
Antaño, enroscada en el Árbol, supiste brillar en sombras,
¡Ay! Tentando la pureza, tentando la carne débil,
Pues la verdad siempre triunfa, y en tu mirada reluce,
Y vos sos la gran Verdad, la encarnación de lo bello.
Vagaba yo en el desierto, otrora, y vos me has sanado;
Místico elixir de poetas, Santo Grial tu cuerpo pálido,
Muñeca de porcelana antigua de lejanas tierras,
Tu sangre húngara ansían mis labios crepusculares,
Y beber del Cáliz íntimo tu licor caliente sepia,
En la niebla solitaria de bosques abandonados.
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