miércoles, 4 de marzo de 2015

XIII

La serpiente amada

A A. I.

Oh vos, serpiente dorada, cuya cabellera magna,
Cubre de sombra mis besos, salpicándolos de magma;
Sos, a mis ojos, belleza, animal sagrado y tierno,
Bestia divina que supo atravezar una rosa
En mi corazón ardiente, derramando tanta sangre,
Como lágrimas arrojó Michivevá tras la muerte;
Allí florece, tierra fértil, el pecado en el infierno.

Contempla el deleite mágico, bajo el rojizo escarlata,
De las antiguas pirámides, al Oeste, erguidas y altivas,
Mi diamante vanidoso henchido en sangre y deseo;
Cuando sobre tu frente frágil, brilla la corona egipcia,
Tiembla el Sol ante el reflejo, potente, de tu corona.
Sacerdotisa de Amor, Diosa de todas Pasiones,
Sé mi Gran Esposa Real, seré Aquí tu faraón,
Sacra tierra de ilusiones, será dulce lecho copto;
Y Allí, nos, sólo cual dioses, reinaremos en el Cielo.

Tal el universo brilla mi corazón a tu tacto,
Así, con una sangrienta sonrisa, una caricia te esboza;
Mi Iniciación al Amor: tu Beso, tu succión súcuba,
Tu abrazo, perla rubí, húmedo de carne y hambre
Por todas cosas del mundo, ánima saciada jamás.

Serpiente emplumada con la pureza de los ángeles,
Cuyas plumas encandilan, límpidas, mi grácil vista;
Escribo justo a tu lado, privado de toda suerte,
Cual Dike, mas no sentencia, sino que: nuestro Destino.
Es así como oscilamos, descarriados, en el cosmos;
Estrellas perdidas como lágrimas al vil vacío,
Tiñendo de luz el sueño, anhelando el infinito.

Aún cuando los incrédulos te sospechaban mentira,
Antaño, enroscada en el Árbol, supiste brillar en sombras,
¡Ay! Tentando la pureza, tentando la carne débil,
Pues la verdad siempre triunfa, y en tu mirada reluce,
Y vos sos la gran Verdad, la encarnación de lo bello.

Vagaba yo en el desierto, otrora, y vos me has sanado;
Místico elixir de poetas, Santo Grial tu cuerpo pálido,
Muñeca de porcelana antigua de lejanas tierras,
Tu sangre húngara ansían mis labios crepusculares,
Y beber del Cáliz íntimo tu licor caliente sepia,
En la niebla solitaria de bosques abandonados.

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