sábado, 3 de diciembre de 2016

XVIII

     Un hombre que no tiene patria es un hombre que puede pensar correctamente. Correcta es la forma de pensar que ataca al sistema establecido. Incorrecta es la sumisión política a un sistema que nos destripa los sueños lentamente, al modo de un cigarrillo desintegrándose al pasar del tiempo. El sutil veneno, aquel que legitima el sistema económico que también es político, mediante la inercia, y la pasividad política ciudadana, fuera de las organizaciones partidarias.

     La falta de energía del pueblo, ese conjunto de individuos, acalorados por lo cotidiano, se desprende de la cotidianidad política que los ataca constantemente. Están rodeados. La vida se transforma así en un campo de batalla. Los ataques continuos del enemigo debilitan la voluntad en las trincheras de los hombres y las mujeres que han decidido luchar; ahora, imagínenlo en aquellas personas que no lo han decidido.

     La fuente de la ignorancia, es la contrapartida de la  fuente de la sabiduría. Esta implicación por oposición parece obvia, pero adquiere sentido cuando observamos el lento perecer popular al que se sume una nación o el mundo.

     Civiles que optan por beber de la legitimación de un sistema absurdo. Difícil será encontrar las justificaciones de semejante accionar. ¿Posición de clase? ¿Ausencia de conciencia de clase? ¿Privilegios de la burguesía? ¿Estupidez cultural? ¿La norma de la tradición de prejuicios políticos funcionales al basamento económico del establishment? Las preguntas pueden continuar.

     Hay que vacunar al pueblo contra la inercia.

     La pasividad de los enfermos debe tornarse en la agresión del hombre sano. Las mujeres también deben ser guerreras. Ellas están despertando primero. El sistema socio-patriarcal está sólidamente unido al sistema capital-económico y político. Unidos por la voracidad, la gran cultura lxs oprime. Si queremos dejar de ser oprimidos por los mismos de siempre, década tras década, no queda más remedio que levantarse.

     Desde hace tiempo que hemos sembrado la semilla de la rebelión. Es hora de recoger sus frutos. Es hora de despertar rabiosos. Ansiosos de victoria. Pacientes de gloria. Destrozar al enemigo con la inteligencia y la inflexibilidad. Asegurarse el mundo. Conservar el terreno ganado. El primer terreno político es el cuerpo. Es la primera parcela de carne que hay que empoderar. Autogobernarse. Aplicar un sistema ético y político cuyas bases sean humanistas. Es decir, que incluya al socialismo y al feminismo. Que incluyan las luchas por la libertad y la justicia racionales. El comunismo científico tiene que retornar. El peso de la realidad tiene que derrumbar las espaldas de los grandes capitalistas. Los mitos, con los cuales nos han engañado largamente, deben desaparecer. Serán luego leyendas de realismo mágico que les contaremos a nuestros nietos. Las futuras generaciones tienen que estar preparadas para defender el mundo, de la tiranía de la ignorancia y el capricho. Aquellos ángeles oscuros que nacen de la ignorancia y la apatía, a raiz de una educación defectuosa y mítica.

     La chispa de la explosión total es la poesía.

     Extender el terreno de lucha de mi cuerpo al terreno que habitan los cuerpos, es menester. Autogobernarnos. Extender la justicia. Extender la libertad. Tenderle la mano a la razón, a las sensaciones de las cuales se emerge victoriosa el raciocinio de una conciencia nueva.

     La relaciones afectivas; la alimentación: lo personal es político.

     La lucha se extiende. La sociedad, ese conjunto de personalidades, se politiza. El sueño se cubre de estrellas que sueñan. ¿Qué lucha puede perecer, si el guerrero, todas las noches, aún después de la victoria, sigue mirando la noche estrellada? Ellas son el símbolo de la esperanza. En el vientre de esas mágicas perlas arrojadas al vacío, nos gestamos nosotros. Su vientre fue el caldo de cultivo de nuestra vida. Su brillo nos perló las pupilas de pequeños sueños de cantos y esperanzas. Su ardor, nos iluminó la senda de la lucha. Su fuego yace límpido en nuestros corazones, rebosantes de pasión alejandrina. Somos guerreros pero también somos poetas.

     Un luchador tiene que ser también un artista.

     La militancia formal implica la afiliación a una organización específica. La militancia informal implica la afiliación a la responsabilidad ciudadana, en el día a día. Ambas son sumamente importantes, y por ambas la cultura se transforma. Alcemos la mirada al horizonte, para abarcar todos los caminos. Todo lo que es personal. Todo lo que es político. El mundo que habitamos, el mundo que nos habita. Encontrar esa leve comunión entre los opuestos, es encontrar esa armonía perdida en el tiempo. Es conciliar a Apolo con Dionisos. La forma con la ebriedad. El cuerpo con la pasión. Emerger del mundo de las ideas, al mundo de la acción.

     Lucha y el mundo será tuyo. No te rindas jamás. A lo largo del transcurso de la existencia, los que ya se han rendido intentarán atraparte, convencerte por temor a ser abandonados por la evolución de la conciencia. No seas piadoso. No puedes renunciar a tu esperanza por el temor a la soeldad de los que ya la han perdido. Enséñales que todavía no es demasiado tarde. No abandones tus ideas, perfecciónalas. No busques la caridad, sino la igualdad de condiciones. El capitalismo necesita de la pobreza para existir. Es nuestra tarea construir un sistema que sólo necesite de la valentía y la inteligencia, para existir. No de la cobardía que excluye por temor a perderlo todo. Ahora es tarde para esos miserables de la sinarquía internacional: lo perderán todo. ES NUESTRO EL MUNDO, y nuestro será el acto de recuperarlo.

     Tú eres todos.

     Lucha hasta el final. Las pequeñas acciones son las primeras piezas del efecto dominó. Aunque el tiempo sea demasiado grande a tus pupilas. Tu sueño es demasiado grande a los ojos del tiempo.

     Cada corazón rebosante de sangre es un tambor que suena aguardando la victoria. Que tus acciones sean música. Que tus palabras sean prosa. Que tu verbo sea la razón. Que tu mirada sea ética. Sé humano, es tu deber serlo.

     Todos están también en ti.

     Lucha hasta el final.

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